Estando Jesus en Betania
Alla con Simon el leproso
Llego una mujer humillada
Llevando un unguento precioso
Rompiendo aquel fino alabastro
Aquella mujer dulcemente
Derrama el unguento preciado
En los pies del buen Salvador
Los hombres ingratos murmuran
Llevando tristeza a aquella alma
Pero es el Señor compasivo
Y pronto le vuelve la calma
Y dice con voz cariñosa
Vosotros tendreis a los pobres
Mas ella mi cuerpo ha ungido
Sabiendo que voy a morir
Entonces aquel Iscariote
Oyendo la voz del maligno
A los sacerdotes llegando
Ofrece entregar al Señor
Aquellos se holgaron de gozo
Y Judas entrega al Maestro
Le dice Jesus dulcemente
Con beso me vas a entregar